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EDICION XVII

    EDICIÓN XVII
    Noviembre 2025
    Carhué, Buenos Aires, Argentina

    Residentes 2025
    Nélida Guzmán  (México)
    Germán Pech-Etxeberria (México)
    Gilberto Rodríguez (Argentina)
    Johann Muñoz Tapasco (Colombia)
    Henry Coleman (Reino Unido)
    José Luis Gacitúa (Chile)
    Amaia Molinet (España)
    Daiana Rodríguez Q. (Argentina)
    Otto Martín Moreno (México)
    Elianne Islas Islas (México)
    Luigi Brizzo Pifferi (Chile)
    Sofía Vasser (Carhué)

    Acompañamiento Curatorial
    Helena Lugo (México) 

    ARTISTAS TRABAJANDO
    Circuito de arte a la intemperie

    Sábado 22 de noviembre | 17 a 20 hs
    Playa frente al Matadero de Epecuén.

    TOPOGRAFÍAS DEL FIN

    Pareciera que siempre estamos habitando el umbral del fin del mundo. No es sólo la inminencia del desastre, la crisis ecológica o las políticas de guerra, sino la certeza de que atravesamos duelos que apenas alcanzamos a reconocer. El capitalismo y sus modos insidiosos de extenuación nos devuelven a un lugar conocido: un paisaje que nos habla del progreso y sus insatisfacciones, de los fracasos de nuestras utopías, de las promesas rotas de una modernidad que imaginó futuros demasiado grandiosos para sostenerse.

    Epecuén habita ese confín. Hay algo vertiginosamente contemporáneo y desesperanzador en sus vestigios. Sus ruinas aparecen como una especie de presagio inquietante del porvenir: un paisaje desmantelado que dejó expuesto el final de su propio mundo. Una laguna que reclama su lugar, que nos recuerda que todo es fugaz, que nada permanece, que la fragilidad de nuestros materiales es también la de las ideas que los sostuvieron.

    Sin embargo, hay una resiliencia que se esconde entre sus escombros, una huella humana que se resiste a desaparecer, como si nos rehusáramos a ser olvidadxs una vez que el mundo como lo conocemos acabe de verdad. Tal vez lo que persiste ahí es una especie de melancolía por aquello que nos antecede y nos sobrevive: un recordatorio de que por más que intentemos moldear el paisaje, siempre halla la manera de deshacer lo que dejamos sobre él. ¿Acaso la laguna nos extrañará una vez que ya no estemos? ¿Cómo pedirle a la Tierra que nos guarde en su memoria?

    Topografías del fin es una muestra que, a través de cuatro capítulos, convierte las ruinas de Epecuén en un laboratorio de intuiciones: un territorio donde artistas despliegan gestos, acciones, reflejos, para explorar lo que fue, lo que queda, pero también lo que podría emerger. No buscan reconstruir un futuro perdido, sino rendirse ante la idea de que el fin también contiene una promesa. En estos delirios  se abre un espacio para lo que se escapa, lo que se fuga, lo que desborda ––y sólo ahí surgen nuevas formas de construir mundo.

    Aquí, el fin es también comienzo; uno que se revela como posibilidad para afinar la escucha, ensayar otros modos de relación y preguntarnos por las grietas que se abren cuando dejamos que el paisaje nos hable desde sus fisuras.

    Cuando llegamos aquí, apenas éramos conscientes de que Carhué y Epecuén fueron dos pueblos vecinos pero independientes cuyas historias quedaron enlazadas de por vida, primero por el turismo y después por la catástrofe, que condujo a un nuevo proceso de turistificación en ciernes. Aquellas comunidades, en su mayoría de italianos y españoles, que se asentaron a este lado de la zanja hace más de siglo y medio, narran los contenidos de un museo que ve Carhué cuando mira hacia atrás a través de su colección, mientras que enfoca el futuro hacia Villa Epecuén, como responsable de un patrimonio al aire libre. El contraste entre esta realidad ordenada en museo para el turista, y el dinamismo de una residencia que lleva Epecuén en su nombre hace que, quienes apenas rayamos la superficie, queramos saber más acerca de cómo se construye una identidad compartida desde dos historias en un territorio único como este. Lejos de sentar opinión, esta exposición quiere proponer un punto de encuentro para las dos caras de esta misma moneda, a través del arte situado.

    Una exposición con elementos y piezas recolectados por les artistas durante sus procesos en Epecuén se sitúan dentro de la propia exposición del museo compuesta por objetos de Carhué, cuya relación, más allá de la etnografía, encuentra razón de ser en otras dimensiones más cercanas a la materia y lo vivencial, proponiendo una narración emotiva y atemporal que haga florecer el relato subyacente bajo el discurso oficial. El arte como medio para generar un debate que devenga en nuevos puntos de vista, rescatados entre todas las partes vinculadas, artistas, museo, pueblos y, sobre todo y principalmente, sus habitantes.

    Helena Lugo

    I – Destellos

    Espejismos y destellos anuncian mundos en construcción. Este capítulo reúne artistas que se aproximan al territorio desde la intuición especulativa. Sus piezas construyen paisajes inestables y fugaces donde la percepción se vuelve herramienta crítica: un modo de interrogar qué puede revelarse cuando dejamos que el territorio hable en sus brillos, vibraciones y silencios.

    Daiana Rodríguez Q. 
    Espejismo, 2025
    pieza sonora, intervención con materiales reflectantes y líquidos sobre ruinas, 2025

    ¿Estamos ante el colapso o ante una ceremonia para seguir imaginando este paisaje?

    José Luis Gacitúa
    Brillar hasta cegar, 2025
    instalación con sol, agua y reflejos

    ¿Cuánto pesan las palabras? Un cuestionamiento sobre el brillo de una época y el destino de un lugar.

    Elianne Islas 

    La sal de mis hermanas, 2025 
    videopoema


    éramos geológicamente vivas 
    perfectas

    II – Diálogos interespecie

    En este capítulo se pone en juego un modo de cohabitar que reconoce la agencia de lo no-humano y pregunta qué significa crear con y desde otras formas de vida. Aquí habitan ranas que invocan la laguna, nidos en busca de pájaros, árboles que dictan el destino de una escultura. Lo que emerge es un pensamiento interespecie que no busca representar a la naturaleza, sino participar de ella.

    Amaia Molinet
    Vuelo de ida, sin regreso, 2025
    ramas y semillas, gestos sutiles sobre la tierra

    ¿Podría el ruidoso parloteo de las cotorras ser justicia poética?

    Otto Martín Moreno
    Construir sobre la herida, 2025 
    ladrillo, acero, madera, árbol

    ¿Sobre qué construimos el mundo que nos rodea?

    johann c. muñoz-tapasco
    invocaciones y anunciaciones, 2025 
    canto coral a la orilla del Lago Epecuén.


    ¿qué nos decían los pájaros que, en nuestra prisa por huir, no supimos oír?
    ((… irxhtit, irxhtit, irxhtit, irxhtit… ))

    III – Mover el horizonte

    Aquí la mirada se desplaza, se desacomoda y se fuga para intervenir la línea del horizonte como si fuera una bisagra entre lo conocido y lo posible. Las obras evidencian que mirar también es construir un mundo y que al desplazar el punto de vista, lo que emerge no es sólo otra imagen, sino otro modo de habitar el paisaje.

    Elianne Islas 
    Premoniciones para el paisaje, 2025
    visor de aluminio


    ¿hacia dónde apuntamos la mirada?

    Gilberto Rodríguez
    Desborde I y II, 2025
    hierro y pintura amarilla | un metro cuadrado de escombros


    ¿Cómo habitar la ausencia? ¿Cómo construir en lo inestable? 

    Sofía Vasser y  María José Estévez
    Calipso y Tripantú, 2025
    mirador, cámara obscura.


    Testigos del ciclo del agua que escribe sobre el paisaje.

    IV – La imagen como ruina

    Lxs artistas aquí no buscan representar Epecuén tal como fue ni reconstruir su esplendor perdido, sino acompañar el desmoronamiento que afecta por igual las estructuras, la memoria y sus modos de representación. La imagen deja de ser documento estable para convertirse en huella atravesada por la sal, la humedad, el viento y el olvido.

    Henry Coleman
    Las familias, 2025
    intervención en la fachada del cine Grand Sud


    How should we preserve a ruin?

    Luigi Brisso Pifferi
    Réplicas, 2025
    fotografía análoga, alquimia, hazañas y experimentación


    ¿Qué cartografías retro-contemporáneas trazan nuestras utopías y nuestros errores?

    Nélida Guzmán
    Aquí estoy, entre la ruina, 2025
    cuerpa transitando hacia los espacios acompañada por el óleo


    Pies, afectos, tiempos, reflexiones. Estamos aquí. 

    Germán Pech-Etxeberría 
    Hacia una reconciliación constante, 2025escombro, árbol, equilibrio


    ¿Qué tiempo habitan los árboles para seguir soñando con la laguna?




    Residentes EDICIÓN XVII

    Helena Lugo

    (DF, México)

    Historiadora del arte, investigadora y curadora. Actualmente es Directora Ejecutiva de Terremoto. Recibió su MFA en curaduría de arte contemporáneo por Goldsmiths College tras obtener la beca FONCA-CONACYT para estudios en el extranjero.  Fue coordinadora de proyectos en Salón ACME (2019-2024), coordinadora de investigación en el MMAC Juan Soriano, Cuernavaca (2017- 2018) y Curadora Adjunta en Chalton Gallery, Londres (2015-2017).  Es editora de la publicación A Return to the Island (2018) y fundadora de Palmera Ardiendo (2019-2025). Participó en la segunda edición del Shanghai Curators Lab (2019)  y en el Curatorial Program for Research: Back to the North (2022). Ha sido beneficiaria de apoyos como the Andy Warhol Foundations for the Visual Arts, Fundación Ama Amoedo PAC, Coinversiones FONCA, Patrocinio Fundación Jumex, Alice Stone Ilchman Scholarship Fund, Goldsmiths International Scholarship, Goldsmiths Annual Fund, y el Premio a la Excelencia Académica de la Universidad Iberoamericana. 

    Acompañamiento curatorial
    Beca Ñandú


    José Luis Gacitúa

    (Chillan, Chile)

    José Luis Gacitúa, artista de Chillán, trabaja pintura, muralismo, instalaciones e intervenciones urbanas, explorando la ciudad y su tejido sociocultural. Sus obras invitan a la reflexión sobre problemáticas sociales y fomentan el diálogo ciudadano. Ha expuesto en Chile y en el extranjero, ha organizado festivales y ciclos de arte público, entre otras cosas. Trabaja en producción de obras desde su taller y constantemente realiza cursos para la comunidad.

    BECA ÑUBLE

    Mi práctica explora la relación entre arte y ciudad mediante obras visuales e intervenciones urbanas. Trabajo pintura, instalación, muralismo y performance como dispositivos para leer y tensionar el entorno. Cada pieza emerge de investigaciones sobre memoria, territorio y capas socioculturales que configuran lo público como un espacio en disputa. Me interesa indagar en lo poético y lo disruptivo fuera de los marcos tradicionales, generando experiencias situadas que interpelan al paisaje y a quienes lo habitan.

    Instalaciones poéticas, un diálogo con las ruinas y su paisaje para cuestionar el destino del lugar. Trabajo con palabras, luz, sol, reflejos, destellos y agua, considerando las luces y sombras de su historia: los brillos de su época dorada y la condición cambiante del agua, que alguna vez recuperó su lugar.
    Las instalaciones son cuestionamientos que bañan los muros o se posan con cuidado para exponer sobre la memoria, el peso de las palabras, las ausencias y la fugacidad del tiempo.



    LUIGI BRISSO PIFFERI

    (Santiago, Chile)


    Nacido en Chile de madre italiana emigrante, una dictadura militar previa a su nacimiento que los lleva a vivir su infancia en el exilio y un retorno incomodo. Estudios universitarios en México y más de una década instalado en Barcelona, han hecho de Luigi Brisso Pifferi una especie de nómade con la caverna a cuesta y sus técnicas análogas, las utopías y hazañas a flor de piel. Con participación en dos Bienales, decenas de muestras colectivas e individuales, en distintos países.

    Beca Fondart

    Con más de 30 años en el ámbito de la fotografía, es de los que opta por perpetuar el uso y
    oficio de las técnicas análogas, las que permiten el ensayo y error, la experimentación y la
    contemplación. En un mundo cada vez más cargado de imágenes, el fotógrafo parece querer ir en contra de la corriente, creando dispositivos precarios o restaurando cámaras de más de 100 años, para capturar con esta tecnología de antaño los lugares Sur_Americanos que habita. De naturaleza nómada, el artista conoce y reconoce territorios, levantando cartografías análogas, bitácora de viaje. El mensaje es poético, motiva al publico a seguir vivos sus sueños, sus utopías, traducida en constantes hazañas artísticas.

    Actualmente dirige FICHA Fest, festival latinoamericano de fotografía análoga-

    s.

    El artista enfrenta el monumental Matadero Epecuén del arquitecto Salamone, con una heladera de uso doméstica en desuso transformada en cámara fotográfica, para crear una imagen estenopeica, análoga, única e irrepetible.El dialogo entre el Matadero y la Heladera fotográfica, crean una reflexión respecto al paso del tiempo, la importancia histórica de estos hitos tecnológicos que nos llevan de la conservación con sal a la refrigeración. Una cartografía análoga, un etnógrafo retro contemporáneo.


    Gilberto Rodriguez


    (Roque Pérez , Argentina)

    Vive y trabaja en la Ciudad de Buenos Aires. Es Licenciado en Artes Visuales con orientación en Pintura (UNA, 2022) y Arquitecto (FADU-UBA, 1996). Su trabajo ha sido exhibido en espacios como el Museo de la Cárcova, el Centro Cultural San Martín, el Centro Cultural Konex y el Centro Creativo El Obrador, donde presentó sus tesis. En 2017 obtuvo el Premio Artes Visuales del Fondo Nacional de las Artes y en 2015 el Premio FAUNA.


    Mi producción actual está signada por sistemas de composición generados por la indeterminación y el azar.
    El registro del accidente cotidiano, la inesperada estética de una situación rutinaria. Tener la mirada virgen, el ojo atento a la peripecia; y correrme del lugar central en cuanto al control de la obra. Exploro diversas disciplinas y sus cruces, así como también la superposición
    de las dimensiones Espacio/Tiempo. El registro de lo efímero, la atención a la historia del Habitar, a la Memoria, la huella, la brisa leve y algún lejano eco son para mí materiales esenciales.

    DESBORDE

    Cómo construir en lo inestable?
    Caminar la orilla,
    Recolectar fragmentos de memoria.
    Lavarlos en ese agua,
    con esa sal.
    Secar al sol.
    Religar con el mismo barro,
    Construir un metro cuadrado.
    Persistir.

    Cómo habitar la ausencia?
    Un cuadrado de un metro de lado,
    verde flúo en ese gris, en ese azul.
    Girando en su eje vertical.
    En la tierra que fue ciudad,
    detrás del muro que no contuvo, entre las ruinas y la laguna.
    Un respeto, un homenaje al pasado,
    un portal a la esperanza.


    Nélida Guzmán Hernández

    (Puebla, México))

    Es estudiante de 9° semestre de Artes Plásticas en la UDLAP y parte del Programa de Honores. Ha integrado el comité de La Luz de la Nevera (2021–2024), el Consejo Estudiantil UDLAP (2023–2024) y el colectivo El Aquelarre. Participó en residencias y exposiciones en México y Argentina. En 2025 presentó sus primeras exposiciones individuales en el Museo UPAEP y La Luz de la Nevera UDLAP.


    Dentro de mi práctica artística realizo un ejercicio constante de territorialización a partir de mi entorno, el tiempo, la pintura y la periferia urbana. Reflexiono desde mi posición como mujer con privilegios —frecuentemente al volante—, produciendo a partir de lo que observo en este ir-venir como población flotante. Busco generar remanentes de lo vivido y transitado, narrando la cotidianidad del trayecto desde la experiencia íntima y la memoria compartida. Mi trabajo aborda lo político, social y económico de la urbe contemporánea y la sociedad del espectáculo. Actualmente exploro la versatilidad del bastidor y la pintura al óleo mediante series saturadas que reflejan la densidad del paisaje urbano.

    Experimentación. Registro. Bitácora. ¿Desde dónde, para qué, con quién? Fueron preguntas y palabras que me surgían al estar en Epecuén, entre otras muchas. Tiempo. ¿Era posible hacer unas experimentaciones en el paisaje desde /con la pintura? ¿En qué tiempo, con qué tiempo?
    Fue posible, y lo hice, desde un juego y no, desde pensar que el paisaje pintaba el lienzo al completarse, y al intervenir el paisaje con unas pinturas que hice en bastidor del mismo paisaje.


    Daiana Rodríguez Q.

    (Buenos Aires, Argentina)

    Daiana Rodríguez Q. es artista visual y fotógrafa (Buenos Aires). Su práctica cruza fotografía expandida, instalación y publicación, combinando archivo, ficción especulativa y trabajo de campo para investigar paisaje, agua y extractivismo desde una mirada situada. Sus proyectos integran Galaxia Intermitente de Ojos en el Cielo (Klemm). En 2025 obtuvo la Beca Constelaciones y una Mención Especial en Fotografía del 112.º Salón Nacional; y en 2024 el Primer Premio Adquisición Museo Artes La Pampa.

    Beca constelaciones RED QUINCHO
    CCEBA . Centro Cultural de España en Buenos Aires
    Fundación Williams


    Trabajo con la imagen como herramienta de exploración: camino, registro, recolecto huellas y vuelvo a armar el territorio como una geografía posible. Entre fotografía intervenida, objetos e instalaciones, uso la ficción para abrir preguntas sobre agua, extractivismo y formas de habitar. Me interesa cómo el paisaje se construye culturalmente y cómo una mirada situada puede imaginar otros futuros, entre lo científico, lo poético y lo político.

    “Espejismo” es una deriva dentro de “¿Hay agua en Marte? Porque acá tenemos sed”, una pregunta política sobre la sed como fuerza devoradora y sobre la lógica extractiva que agota territorios mientras sueña con colonizar otros planetas. En el paisaje de sal y ruina aparece el “agua sagrada”, revelada bajo un espejismo con una presencia casi mítica. Una esfera, sostenida sobre piedras plateadas, parece suspendida fuera del tiempo. ¿Quién accede al líquido, bajo qué poder o permiso?


    Germán Pech-Etxeberría

    [ Merida, México ]

    Germán Pech-Etxeberría es un artista mexicano. Estudio en la ESAY. Le interesa la activación de las memorias de sitios específicos en abandono. Su trabajo ha sido expuesto en espacios de México como el CENART (2021), Museo de San Ildefonso (2020), entre otros.
    Pech-Etxeberría ha obtenido apoyos del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2018 y 2021) y obtuvo una mención honorífica en XL Encuentro Nacional de Arte Joven 2020 de Aguascalientes.

    .

    Mi práctica artística transita por medios como la instalación, el video, el arte acción y el arte público. Mi trabajo se articula desde una noción de tiempo relacional y se centra en la activación de las memorias de sitios en abandono, con el fin de entablar diálogos críticos a partir del vestigio y el escombro. A través de la interlocución entre la tradición oral, la contrahistoria, la documentación histórica y los archivos personales, exploro las múltiples temporalidades y narrativas que habitan estos territorios.

    Exploro el territorio de Epecuén a través de sus materialidades visibles y latentes, aquellas que habitan tanto el paisaje físico como sus capas históricas. A partir de acciones e intervenciones directas en el entorno, construyo gestos que activan diálogos con la memoria del lugar. En ese intercambio, el paisaje se vuelve un campo de resonancias donde la historia puede ser ficcionada, desplazada y reescrita, abriendo otras narrativas posibles sobre las ruinas y la laguna.


    Amaia Molinet

    (País Vasco)

    Ha sido Artista Asociada en Azkuna Zentroa–Alhóndiga Bilbao. Ha recibido becas y premios del Guggenheim Museum, INJUVE – Ministerio de Cultura de España, Goethe-Institut, Centro Huarte y Fundación BilbaoArte. Su obra forma parte de las colecciones de Artium – Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, Juntas Generales de Bizkaia y el Museo de Navarra. Ha realizado exposiciones individuales en Hosek Contemporary (Berlín), el Instituto Cervantes de Bucarest y el Centro Cultural San Martín (Buenos Aires).

    BECA CONSTELACIONES
    Red Quincho / Fundación Williams
    Centro cultural de España en Buenos Aires

    Desarrollo mi trabajo en arte desde la práctica fotográfica ante la problemática de la territorialidad, como una investigación del territorio como marco de influencia identitaria, valiéndome de lo simbólico o connotativo como una herramienta de la que el arte dispone para conocer, desde lo afectivo y lo perceptivo. Finalmente presto atención a los medios con los que dispongo mi obra, en el proceso de reconstrucción sensible de la experiencia vivida sobre el terreno.


    Vuelo de ida, sin regreso


    ramas y semillas, gestos sutiles sobre la tierra, 2025
    ¿podría el ruidoso parloteo de las cotorras ser justicia poética


    La propuesta presentada por Amaia Molinet (País Vasco, España, 1988) parte de su actual investigación vinculada al trabajo de campo que está llevando a cabo en el territorio. A partir de observar a las cotorras (myiopsitta monachus) especie nativa de Argentina y considerada invasora en España, utiliza la simbología de esta ave para pensar en mutaciones ambientales y futuros posibles, además de las migraciones como resultado de las relaciones de origen colonial entre España y Argentina. Para adaptar algo del sentido de su investigación al contexto específico de Epecuén, la artista lleva a cabo una serie de gestos sutiles sobre explanadas de tierra, despejadas de vegetación, en una playa cercana al Matadero, ya que este edificio en ruinas es el lugar en el que anidan las cotorras. A base de disponer en el espacio ramitas de distintos tamaños —incluyendo las del tamaño que estas aves utilizan para armar sus nidos y otras más a la escala del uso humano—, se genera una intervención temporal, casi imperceptible, poniendo en valor los elementos orgánicos que ya se encuentran en este lugar tan connotado. El único elemento externo empleado es el alimento para pájaros, destinado a integrarse en el ecosistema o desaparecer tras su consumo, sin alterar significativamente el entorno. Esta intervención o gesto tiene la intención de invitar a las aves —o a cualquier otro habitante no humano— a intervenir en el lugar y a que sólo los más atentos perciban los sutiles cambios que se vayan produciendo a lo largo de los días en el paisaje, hasta que siga su curso y regrese a su ciclo natural. Este proceso será documentado e integrado a posteriori en una línea de trabajo e investigación más amplia.


    Sofia Vasser

    (Carhué, Argentina)

    Es arquitecta, nacida en Carhué, tiene 30 años y reside en La Plata, Buenos Aires, desde hace más de diez años. Eligió esta ciudad por su microclima, propicio para el desarrollo de su trabajo artístico en instalación. Durante sus últimos años de formación se enfocó en la experimentación con el espacio, los materiales y la territorialidad, promoviendo el intercambio lúdico. Actualmente se define como artista, y este proyecto marca el inicio de un proceso de investigación y producción que continuará desarrollando en el futuro.

    Proponemos afectar el paisaje de Epecuén de una manera no invasiva con el objetivo de cambiar los puntos de vista clásicos. Se montará un mirador mediante andamiaje con los elementos de seguridad correspondientes (arneses y sogas) en un punto de la playa, permitiendo escalar la llanura (Alonso, Paula y López, Facundo S. Una fauna artificial).

    Intervención sensorial y participativa que recontextualiza el territorio de Epecuén usando materiales reutilizados y acciones que generan reflexión sobre el paisaje y sus cambios en los usuarios. A través de ejercicios como apoyar, abrazar, colgar genero en un recorrido que invita a la comunidad a interactuar con el paisaje y sus límites. Para promover la percepción, el reconocimiento y la reinterpretación del territorio desde otra perspectiva, moviendo el horizonte.